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EconomíaNegocios

El 80 % de las librerías independientes en Colombia sobrevive sin crédito y a punta de tarjetazos

El primer diagnóstico del sector reveló que la mayoría de las librerías del país operan al límite financiero, sosteniendo la cultura de los barrios con deudas caras y jornadas de domingo a domingo. Aunque las más pequeñas organizan decenas de eventos gratuitos al año, el modelo de negocio está en riesgo.

Detrás de las estanterías llenas y las charlas de autores, la realidad de los libreros en el país es de jornadas de once horas y deudas costosas. El primer diagnóstico del sector, realizado por la Biblioteca Nacional de Colombia, la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) y la consultora Lado B, encuestó a 137 establecimientos y dejó una radiografía crítica.

El hallazgo más duro es el financiero. Solo el 20 % de estas librerías accede a créditos con buenas condiciones. El resto tiene que apagar incendios, desde una gotera hasta un mes de malas ventas, con las opciones más caras del mercado.

«No solo le pasa a las librerías, le pasa a la mayoría del sector cultural: tarjeta de crédito o crédito libre inversión, que es la tasa más alta», explicó Juliana Barrero, directora asociada de Lado B, según recogió El Colombiano.

Esa presión cae sobre los dueños, que en su mayoría manejan negocios unipersonales trabajando desde las 9:00 de la mañana hasta las 8:00 de la noche, incluyendo los fines de semana.

La paradoja es que, mientras los números están en rojo, la oferta cultural está a tope. El 70 % de las librerías encuestadas hace más de nueve eventos al año, y algunas superan los 100. De hecho, el estudio confirmó que las más pequeñas organizan más actividades que las grandes superficies.

El problema es que esos encuentros son gratuitos para la gente, pero le cuestan tiempo y plata al librero. «No hay una relación directa entre hacer más eventos y ser más rentables, sino todo lo contrario», señaló Barrero. Sin embargo, no pueden dejar de hacerlos porque sin eventos los lectores no van, y sin visitas no hay ventas.

Lo que viene

Tras la pandemia, las librerías de barrio se consolidaron como un «tercer lugar»: ese espacio distinto a la casa o la oficina donde la gente se encuentra y trabaja. Pero ese valor social choca de frente con la falta de políticas públicas que las protejan.

Sin apoyo estatal a la vista, el sector se enfrenta ahora al riesgo de la gentrificación: los mismos espacios culturales valorizan los barrios, lo que encarece el suelo y amenaza con expulsar a las librerías que ayudaron a revivirlos.

Con información de El Colombiano.

Redacción Orgullosamente Paisa

Equipo de redacción de Orgullosamente Paisa. Un medio paisa para el mundo.

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