Las flotas corporativas que terminan su ciclo ya no acaban solo en manos de grandes concesionarios. Según datos de la plataforma Superbid, el departamento es la segunda región que más compra estos vehículos en línea, impulsado por emprendedores y familias.
Comprar el carro que una empresa ya no usa dejó de ser un negocio exclusivo para comerciantes con capital de sobra. Hoy, familias, trabajadores independientes y emprendedores paisas están cazando estas oportunidades desde el celular.
Según datos de la multinacional brasileña Superbid reseñados por El Colombiano, Antioquia ya concentra el 17,6 % de las compras de vehículos usados a través de su plataforma de subastas digitales, ubicándose como el segundo territorio con mayor participación, solo por detrás de Bogotá.
El fenómeno tiene una explicación matemática. Entre enero y junio de 2026, la matrícula de carros nuevos en Colombia creció un 50,1 %, según cifras del Runt. Cuando las empresas renuevan sus flotas o terminan sus contratos de renting, esos carros usados regresan al mercado secundario tras un proceso de peritaje.
Lo que cambió radicalmente es quién se los lleva. Cerca del 90 % de estos vehículos son adquiridos por personas naturales. Además, más del 50 % de los compradores encuestados los ve como una alternativa de negocio o una herramienta productiva, no solo como un medio de transporte.
A la hora de pujar, las necesidades mandan: las camionetas, SUV y pick-up representan el 44 % del inventario disponible, seguidas por los automóviles sedán y hatchback con un 22 %.
«En regiones como Antioquia estamos viendo cómo el vehículo usado adquiere nuevas funciones dentro de la economía. Puede ser una herramienta de movilidad familiar, un activo para un emprendimiento o un vehículo destinado a una actividad productiva», explicó Helena Balcázar, gerente de Superbid Colombia.
Lo que viene
La digitalización de las subastas está rompiendo las fronteras geográficas del mercado automotor. Mientras las compañías sigan renovando sus flotas, la oferta de usados seguirá llegando directamente a los municipios, permitiendo que un carro corporativo termine dándole vida a un nuevo negocio en cualquier rincón de Antioquia, sin depender de los centros tradicionales de venta.
Con información de El Colombiano.






